La riqueza de Cristina supera a la de Obama

A diferencia de su colega norteamericano, el patrimonio de la Presidenta creció desde su llegada a la Casa Rosada. Integra el club de los mandatarios más acaudalados del mundo.

La Presidenta adora comparar la Argentina con otros países, siempre usando números precisos. Esta nota practica exactamente el mismo ejercicio. Cristina Fernández de Kirchner es una de las mandatarias más ricas del mundo y su fortuna –medida en dólares– es más grande que la declarada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

CFK mostró su última declaración jurada, donde informa unos 43,4 millones de pesos. Convertidos al dólar oficial del año pasado –período de la presentación–, sus bienes rozan los nueve millones en moneda verde. En cambio, el líder norteamericano informa unos US$ 6,8 millones, un cuarto menos de riqueza que Cristina. Y al revés de ella, en los últimos años redujo su patrimonio.

La comparación sirve para apreciar la enorme fortuna de la Jefa de Estado, que creció desde su llegada al poder. No es la única con más dinero que Obama: integra un club de acaudalados dirigentes de todo el mundo, como el ruso Vladimir Putin, el inglés David Cameron y el chileno Sebastián Piñera, que por ahora le roba el primer puesto en Sudamérica.

Los números de CFK corresponden al 31 de diciembre del 2012, cuando terminó el último año fiscal. ¿Qué cotización del dólar se debería tomar? Para el Gobierno, la única válida es la oficial. Además, la usan para cotejar variables económicas con otros países. Ese día, estaba clavada en 4,87 y la conversión arroja un patrimonio de US$ 8.916.616.

Pero incluso con el dólar paralelo, la Presidenta le gana a Obama. En su declaración jurada, informó que sus “activos” –sin contar deudas– eran 48 millones de pesos. Si hubiera querido venderlos o traspasarlos a moneda estadounidense, aquel día el “blue” estaba en 6,80 y se habría quedado con US$ 7.090.174.

En ambas hipótesis, Barack Obama tiene menos dólares. La ley lo obliga a publicar una declaración jurada por año, pero no exige montos exactos. En el último informe, reportó un patrimonio que oscila entre 1,8 y 6,8 millones de dólares. Para un análisis ecuánime, se tomó la cifra más elevada.

Aunque no es el presidente más acaudalado de la historia norteamericana –Bush padre e hijo lo superaron con creces– tiene un buen pasar. La mayoría de sus bienes están compuestos por 3,4 millones en bonos del Tesoro, US$ 700 mil en fondos bancarios y US$ 600 mil en efectivo.

La mayor riqueza de CFK se confirma con un vistazo a las propiedades. Por ejemplo, ella tiene un total de 26 inmuebles. Él tiene una sola casa: 1.900 metros cuadrados, en el acomodado barrio Hyde Park de Chicago, con una hipoteca a 30 años (ver infografía).

Otra diferencia es la evolución de las fortunas. En el último período, Obama se empobreció en casi dos millones de dólares, porque cayó la cotización de sus títulos federales. No tiene de qué preocuparse: tras dejar el Salón Oval, los ex presidentes brindan conferencias millonarias en todo el mundo. Su futuro económico está asegurado. El de Cristina, también.

 

 

 

¡Qué tengan un lindo invierno!








 



"Superfoods": los alimentos sanos que ayudan a bajar de peso

A un grupo de alimentos que provienen de la naturaleza se los denomina superfoods. Y hoy están de moda. Cada día más se instalan como favoritos para lograr una dieta saludable y también perder kilos de más. El fin de las grasas trans.  La cocinera argentina Ximena Sáenz cuenta a Infobae cómo incorporarlos.

Durante el verano, la preocupación y el debate alrededor del estado del cuerpo y los kilos demás adquieren más protagonismo.

Pero lo verdaderamente importante -y menos visible- de un "cuerpo en forma" es si estamos frente a un organismo con hábitos saludables o no. Y es allí donde los alimentos hoy llamados "superfoods" adquieren un lugar preponderante en la dieta actual. Una tendencia en alza que  además de lograr una alimentación sana y natural, ayuda a perder los kilos que sobran.

La cocinera argentina Ximena Sáenz explicó: "Todos los alimentos que vienen de la naturaleza son considerados superfoods. Uno de los más conocidos hoy es la quinoa, que se usaba en América Latina desde antes de que llegaran los españoles. En el Norte de nuestro país su utilización es muy común desde siempre. Es parte de la mesa familiar y aparece en forma de guisos o hasta de flan".

En general, las semillas y los frutos secos se consideran superfoods, porque tienen en su interior grasas saludables y mucha energía, indicó la cocinera.

Las semillas en particular es mejor comerlas molidas para absorber toda su riqueza, aconsejó. Además, de probar el "raw food", una corriente que usa a las semillas y los frutos secos como base de su alimentación, poniéndolos en remojo por 12 horas.

"Así son más digeribles y el cuerpo puede absorber todo su potencial", sostuvo Sáenz.

El ajo también es un superfood, y está presente en la mayoría de las cocinas del mundo. Beneficio adicional: "crudo o cocido, mejora las funciones del organismo", declaró la cocinera.

En la mesa local existen comidas con "mala prensa" pero que serían muy beneficiosas añadirlas a la dieta. La familia de las crucíferas -como el repollo blanco, colorado, coliflor, brócoli, repollitos de Bruselas y kale, una hoja  verde pariente del brócoli- son muy relegadas en la dieta de los argentinos, dijo Sáenz, pero son muy ventajosas.

"Son poderosos anticancerígenos y sería bueno comerlos mucho más seguido", recomendó.

La lista de los superfood también la integran:  manzanas verdes, carnes rojas, huevos, avena, lentejas, salmón, arándanos, yougurt, sardinas, queso parmesano, palta, aceite de oliva, entre otros.  

Adiós a las grasas trans

Alexandra Sifferlin en la revista Time reveló que la FDA,  el organismo que controla la salud y los alimentos en los Estados Unidos está trabajando para eliminar las grasas trans de la comida estadounidense a través de regulaciones y sanción de nuevas normas.

Las grasas trans son un tipo de aceite parcialmente hidrogenado que establece los sabores y "alarga la vida" de varias comidas pre elaboradas.

 

El problema de las grasas trans es que se las señala como parte responsable de los más de  20.000 ataques cardíacos y 7.000 muertes por cardiopatías, que cada año se registran en la población norteamericana.

Para combatir estas cifras tan dramáticas, es que la FDA y otros gobiernos decidieron tomar cartas en el asunto. Por su parte, Argentina se ha comprometido a trabajar para eliminar las grasas trans de los alimentos para fin de este año 2014.

Mientras se espera que se concreten estas políticas de salud gubernamental para mejorar la dieta cotidiana, alrededor del globo, un gran grupo de ciudadanos instan cada vez más a no comprar comidas pre elaboradas o comidas tipo  fast food que en general suelen contener grasas trans.

Y apelan a comer en restaurantes donde se sepa qué ingredientes contienen los platos. La idea es desarrollar el hábito de reforzar su alimentación, incorporando los "superfoods".

"Hay que comer platos multicolor" , aseveró la cocinera Sáenz. "En las verduras, cada color representa diferentes nutrientes, de modo que es muy fácil saber si estamos comiendo de manera equilibrada", explicó. "Si tratamos de combinar durante el día y la semana que en nuestro plato haya violetas, rojos, amarillos, verdes y blancos, nuestra alimentación será variada y saludable".

 

 

¿Por qué unos engordan y otros no?

Hombres y mujeres, jóvenes y adultos, activos y sedentarios… El metabolismo es diferente en cada persona y de él depende nuestra capacidad de perder peso.
El metabolismo depende de varios factores como el peso, la altura, el sexo, y la edad de las personas, variables que a la vez influyen en la cantidad de músculo que tenga nuestro cuerpo.

La grasa corporal es un órgano frío que como no hace gran cosa, en comparación al músculo, requiere poca energía. El músculo, en cambio, es un órgano caliente (como sugiere el rojo intenso que lo caracteriza, a diferencia del tono blancuzco de la grasa), que tiene más exigencias, requiere más energía y hace que el metabolismo basal sea más alto. Un cuerpo con mayor porcentaje de masa muscular en relación con la cantidad de grasa que tiene, quema más calorías sin moverse que un cuerpo más “fofo”, que tiene más grasa y/o menos masa muscular.

Esto explica por qué a las mujeres les cuesta más bajar de peso que a los hombres. A diferencia de los hombres, ellas acumulan grasa extra en las caderas y cintura que está destinada a funcionar como fuente de energía para el bebé durante el embarazo. Al tener una mayor proporción de grasa que de músculo, su metabolismo es más lento y queman menos calorías.

Hasta los 25 años, una mujer sana tiene hasta un 22% de grasa en su cuerpo. A partir de entonces, el porcentaje sube progresivamente hasta superar el 31% después de los 60. En el hombre, el porcentaje aceptable de grasa pasa de 15% hasta los 25 años a un 23,5% pasados los 60.

El paso de los años

Uno de nuestros grandes problemas a la hora de evitar el sobrepeso es que el cuerpo va perdiendo naturalmente músculo a medida que envejecemos. De la misma manera, con la edad crecen los depósitos de grasa.

Menos músculo y más grasa equivale a un metabolismo menos activo y a un menor gasto de calorías. Éste es un mecanismo de “defensa natural” del cuerpo frente a la falta de comida que heredamos de nuestros antepasados. En el pasado, las personas que envejecían tenían menos posibilidades de procurarse alimento cazando animales, tarea para la que se necesitaba mucha destreza física. Al tener un menor acceso a la comida, el cuerpo de las personas que envejecían debía adaptarse para conservar más energía, es decir, para acumular más grasa. De esta manera, la grasa tenía más utilidad que el músculo a la hora de asegurar la supervivencia.

Si somos sedentarios y ya pasamos los 30 años, nuestro cuerpo empieza silenciosamente a quemar cada vez menos calorías. Por esta razón, aún cuando no aumenta mos la cantidad de comida que incorporamos, engordamos casi sin darnos cuenta. La cosa empeora si vamos agregando cositas a nuestra alimentación cotidiana.

Extractos del libro “La comida no engorda. ¿Por qué engordamos nosotros?”, de editorial Planeta. El autor es Adrián Cormillot, médico clínico con orientación en enfermedades crónicas y director del Centro de Educación e Investigación en Diabetes, Obesidad y Nutrición (CEIDON).